Mañana se celebrará la fiesta de los Comuneros en la localidad vallisoletana de Villalar de los Comuneros. Una fiesta muy antigua pero sacada de contexto y prostituida desde la creación de la Comunidad Autónoma de Castilla y León pues cambió su sentido y se intentó falsificar su origen; pero vayamos por partes.
¿Qué fue el movimiento comunero? Estamos en un momento clave de la historia de España: está naciendo el Imperio, Carlos I recibe una vastísima herencia, además en América la expansión se va desarrollando a un ritmo imparable y por si fuera poco, Carlos I se ve con los derechos necesarios para ser elegido emperador del Sacro Imperio Germánico. Tras haber pedido dinero a las Cortes se encamina hacia Alemania; Adriano de Utrecht será regente en Castilla y Aragón mientras se ausenta Carlos I. Esto causará rechazo en muchas ciudades con voto en Cortes (entre las que estaban las leonesas de León, Zamora, Toro y Salamanca). Toledo convocará unas cortes paralelas para oponerse al nombramiento del regente Adriano. El solo hecho de convocarlas ya es un acto de rebelión pues solo el rey puede nombrarlas, a estas Cortes van menos de la mitad de las ciudades y allí nombran una junta rectora. Adriano trata de hablar con ellos y busca evitar conflictos, sobre todo armados. Este movimiento aprovecha el momento debilidad de la Corona para sacar mejoras fiscales, económicas etc; así nace el movimiento de “las comunidades”. Es una división que aprovecha la debilidad del Estado entre los que están a favor y en contra de conseguir favores fiscales en el sector lanero, el principal de la España del momento y que rápidamente toma un caracter de rebelión contra Carlos I por no atender a los intereses laneros. Los Comuneros dividen a las ciudades, unas querían ser proteccionistas y otros aperturistas con el comercio de la lana. Las que se levantan son grandes productoras de lana y salía por Murcia y Burgos, que también se levantan porque quieren favores económicos para la lana. Las ciudades del sur son realistas porque la lana no tiene importancia. Burgos se retira del movimiento comunero. La rebelión fue aplastada en Villalar en 1521 de forma sangrienta. Los líderes son ejecutados y la ciudad que más tarda en aguantar es Toledo, la viuda de Padilla será la que esté a la cabeza de la rebelión en Toledo. Se consigue que las cortes tengan una convocatoria regular, pero pierden todo el poder medieval que tenía, solo sirven para que el rey pidiera dinero. Carlos I da orden a Adriano de dar ciertos favores y concesiones a los comuneros.
¿Cómo pasó al imaginario colectivo español? En el siglo XIX en España, como en toda Europa se vivió una revisión de la historia de cada país en medio del contexto de los nacionalismos decimonónicos, en el caso español hubo una sobresaliente exaltación de la cultura castellana menospreciando otras culturas como la asturiana, gallega o leonesa que tendrán una respuesta con un particular regionalismo cultural. Desde entonces la rebelión de Villalar se vio como una revolución antirealista, la primera revolución de izquierdas, el primer jaque del pueblo castellano y por tanto español (siguiendo los postulados de la época) al privilegio de los poderosos. Por eso también el morado de la bandera de Castilla pasó a considerarse el color del pueblo; lo que explica el morado de la bandera de la II República; el morado representa al pueblo. Desde entonces se comenzó a celebrar la efeméride de Villalar como una fiesta de izquierdas, una fiesta de los que se sublevan contra el poder, aunque no era una celebración de la escala que hoy conocemos pues los sucesivos gobiernos conservadores de la época no invitaban precisamente a la libertad de reunión. Por otra parte merece la pena recordar que a principios del siglo XX Castilla celebraba su día (de forma itinerante en el calendario) en el que se honraba su historia y sus reyes y a la cual los leoneses eran invitados como hermanos y “padres” del reino de Castilla; pero nunca se planteó este dia como una fiesta común, ni mucho menos.
¿Qué significa ahora? Con el fin de la dictadura de Franco y la ampliación de libertades, la fiesta de Villalar recuperó su aliciente de fiesta de izquierdas que aun no perdió. La desgracia viene en 1983 con la creación de la comunidad en la que por desgracia para las provincias leonesas vivimos. Con calzador y con muy poco o ningún rigor histórico se impuso esta fiesta como fiesta de la Comunidad Autónoma. ¿Qué tiene que ver la actual comunidad de Castilla y León con el movimiento de la época? Absolutamente nada, este movimiento urbano (que luego pasará a las zonas rurales laneras como ya vimos) además de las nueve capitales de provincia que hay en este engendro autonómico se sumaron a la rebelión otras ciudades como Santander, Toledo, Plasencia o Murcia; además el movimiento llegó a salpicar a la Corona de Aragón. ¿Cómo se puede entender entones que una rebelión de hace 500 años y que afectó a lugares tan dispares se considere la fiesta de una Comunidad que no tiene ni 30 años? No se puede explicar, como no se puede explicar ni buscar fundamento a ningún aspecto de esta Comunidad.
En definitiva el que quiera acudir a Villalar orgulloso de su condición de ideología izquierdista, que tenga un buen día; y en que acuda por sentirse orgulloso de ser castellano-leonés que piense, primero si se puede sentir orgulloso de pertenecer a una aberración histórica que cada día tiene menos sentido en ambas regiones; y si encuentra motivos (que lo dudo); que piense en segundo lugar en si ese es el mejor día en celebrarlo. Cuando el que se sienta castellano-leonés de corazón alce su vasín de Ribera de Duero que piense, y brinde por los jóvenes que se van, por los pueblos que mueren, por la identidad que se pierde, por los monumentos que se caen, por la lengua y la cultura que se pierde, por la lengua y la cultura que se impone (como se hizo en otros tiempos más oscuros de la historia de España), por la historia que se falsea, por las fábricas que no llegan, por la fuga de cerebros que se vive desde hace 30 años, por el tren de la Ruta de la Plata, por La Fregeneda, por la Zamora-Benavente, por el agua de Riaño que va a Castilla, por la reconversión de las cuencas mineras, por Matacán, por los fondos Miner que se van a perder, por la Sama-Velilla, por la Ponferrada-La Espina…Que brinde por el millón de españoles a los que se les niega un derecho tan fundamental como es el de constituirse en Comunidad Autónoma. Brinden por otros 30 años de atrasos; y los que no brindemos, los que queramos ponernos al día y ser lo que la Constitución nos otorga, sacaremos las banderas con sus crespones al balcón y brindaremos con cualquiera de los buenos vinos que tiene la Región Leonesa por la Comunidad Autónoma propia que tarde o temprano tendremos, que sea por el bien de los que mañana vengan.
Rodrigo Ferrer Diez
Ex-Secretario General de Juventudes Leonesistas-UPL